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La guerra, calle, droga, juventud, niños y el embarazo son algunos de los temas que inspiran a 40 jóvenes de diferentes barrios de la zona nororiental de Medellín a salir con una cámara y encontrar realidades, enfrentarse a lo que viven sus vecinos, amigos o familiares para tratar de mostrarlo en una pantalla y que la comunidad los vea. Este es uno de los retos de la Corporación Casa Juvenil Amigos Unidos, que pretende elaborar periódicos, documentales, canal comunitario, servicios de internet, logística y diferentes productos comunicacionales que contribuyan a la integración de los procesos de participación ciudadana.
“La comunicación hoy en día no es de una sola vía”, afirma Weimar Guarín coordinador de la Corporación, para referirse al trabajo que hace con los jóvenes de las comunas 1, 2, 3 y 4, “acá los pelaos muestran lo que quiere decir la juventud, educan de una manera implícita y dan otras formas de ver el mundo”. En una casa alquilada cerca al Parque de Aranjuez trabajan Weimar y Willmar Londoño, por muchachos que quieren tener otras alternativas fuera del estudio o el ocio y quieren participar en el desarrollo de la comunidad.
A pesar de tener las puertas abiertas para todos los jóvenes que quieran formarse en la Corporación, en estos momentos son ocho los que están estables, la mayoría de ellos son estudiantes de bachillerato y viven en Aranjuez o barrios cerca de él. Pero el esfuerzo por atraerlos nunca termina, y con el servicio de Café Internet que están montando, cada día llegan más personas a conocer el lugar y de sus actividades, además de dictar constantemente talleres de edición, manejo de cámaras, fotografía o seminarios de conciliación, para relacionarlos entre ellos y con el tema de las comunicaciones.
La Corporación tiene una larga trayectoria en la realización de documentales, desde que se consolidaron en el 2001 trabajan en ellos. “Quiero jugar no quiero trabajar”, “Marionetas del destino”, “La capillita”, “Huellas de una guerra”, “Entre rejas”, “Rostros de la calle”, “Más que un juego de niños” y “Equidad de género” con el que ganaron el Premio Compite a la Equidad de Antioquia, son algunas de las muestras del esfuerzo, esmero y dedicación que le ponen estos adolescentes a lo que han aprendido.
“Sostener esto no es fácil, no hay casi apoyo, comenzando por el poco valor que le dan a los trabajos de los muchachos, falta cultura como en España u otros países que sí valoran los nuevos talentos”, afirma Weimar Guarín. Sin embargo, “cada que hacemos algún evento, el barrio o el parque se llena, es por eso que no nos da pereza venir y ayudar a montar los equipos o estar pendiente de lo que se necesite”, asegura Maricruz Hincapié.
Ellos tratan de ser independientes y trabajar con sus propios recursos, “nunca manejamos plata pública, la administración de la Alcaldía se volvió mecánica y el concepto de periodismo que ellos tiene difiere con el nuestro, quieren que sigamos la línea que ellos dicen, “nos expresemos con responsabilidad” y escribamos en el tono que consideran apropiado”, cuenta Willmar Londoño, al explicar que lo que hace la Corporación es educar, contextualizar y mostrar realidades, mientras que la Alcaldía comenzó por retirar el género periodístico de opinión.
A pesar de formar proyectos como el periódico La Pupila, “sus alas son cortadas” por parte del Municipio, cuando les imponen tener que entregar 13 ediciones listas en diciembre porque la imprenta sale a vacaciones y hay que tener listo lo que sigue, “así quien va a entregar buenos trabajos periodísticos, si se supone que el periodismo también es actualidad, y con La Ventana el periódico que ya tenemos montado nunca quisieron trabajar por el tono que manejamos, empezando por la Junta de Acción Comunal -JAL- que fue nuestro primer opositor y ahora que estamos con ellos en La Pupila, es muy poco lo que participan o escriben”, afirma Willmar Londoño.
Para el Representante a la Cámara Carlos Alberto Zuluaga “el Estado es político por naturaleza, y en un barrio donde está el cura, la JAL, grupos de la tercera edad y toda clase de organismos que manejan diferentes intereses, es natural que se presente la tan común “guerra de poder”, por eso sería bueno que en un futuro la Corporación tratara de unirse a la JAL para que así ninguno sienta que pierde autonomía y se creen mecanismos de participación. Por otro lado, la Alcaldía comete el error de manejar todo con la JAL, sin tener en cuenta a los demás grupos u opiniones”.
Sin embargo, admite que en Medellín y toda Colombia faltan políticas públicas que amparen a los jóvenes, “la Nación le gira al Departamento de Antioquia un billón de pesos anuales para salud, seguridad social, deporte, educación y otras necesidades, entre las cuales debería estar el apoyo a la juventud, pero en estos momentos es más lo que se invierte en urbanismo que en ellos, específicamente en Medellín”.
“Nos ha tocado ver como hay plata para montar eventos hasta de cien millones o apoyar la formación de otras corporaciones, mientras que nosotros podemos hacer esos eventos con menos plata y necesitaríamos ese apoyo, no para comenzar, sino para seguir adelante”, insiste Willmar Londoño.
Porque la juventud es un cuerpo social que tiene una enorme influencia en el presente y el futuro de la sociedad, que puede asumir responsabilidades y funciones en el progreso del país de acuerdo a su formación, desarrollo y participación en la vida económica, cultural, ambiental, política y social del país.

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