lunes, 10 de noviembre de 2008

Un recorrido por la Avenida Oriental.


Reportaje

De sur a norte y viceversa, se extiende la Avenida Jorge Eliécer Gaitán o más conocida como la Avenida Oriental, la obra Nº 256 que se realizó en Medellín, se comenzó a utilizar en 1975 como alternativa a la descongestión del centro y su valorización. Ahora uno de los lugares más transitados, donde gente de pueblos y la misma ciudad se reúne para encontrarse y abastecer sus necesidades básicas.

El parque San Antonio es una de las muestras de esta situación en la que gente de la costa Pacífica, barrios de las periferias de Medellín, pueblos de Antioquia, entre otros, están presentes para pasar una tarde con compañeros, familiares y hasta desconocidos, hay quienes dicen que hacen amigos y hasta de pronto surge algún amor, como es el caso de Jadis Serna y Antonio Otalvaro, dos jóvenes que se conocieron en el parque y que lo visitan para recordar, hablar y disfrutar de un par de cervezas.

El parque se asemeja a un rincón del caribe colombiano, pues la música a alto volumen como vallenato, champeta, guasca y rancheras, los televisores en un partido de Nacional o Medellín y las cervezas en las mesas dejan ver una cultura que quiere olvidar la inseguridad, violencia y problemas que se vivieron en los noventas, como el atentado del 10 de junio de 1995, a la escultura del Pájaro que donó el artista Fernando Botero, aún se conserva el monumento bombardeado que lleva consigo una placa con los nombres de las personas que fallecieron en este y a su lado otro igual en perfectas condiciones; desde ese momento se aumentó el sentido de pertenencia por el parque, para recordar a las víctimas de esta violencia.

La recreación por parte de la administración del parque no es mucha, los espacios culturales que se prometieron durante la construcción ahora casi no se practican, sin embargo, hay personas que se rebuscan la comida vendiendo mango, muñecos, pulseras, paletas, burbujas de jabón, bombas, lustrando zapatos, tomando fotos, y dando vueltas en carros de batería a los más pequeños, que recorren los 33 mil metros cuadrados de cemento, que en un principio se habían prometido rodear por 280 árboles.

La Avenida Oriental, una arteria creada hace 26 años sobre la calle La Unión, que separó oriente de occidente, y de sur a norte muestra el cambio de estratos sociales de altos a bajos respectivamente, uniendo los núcleos de vivienda del sur con los servicios universitarios hospitalarios y recreativos ubicados al norte. Con una inversión de 832 millones de pesos en estudios, compras de terrenos, demoliciones, movimientos de tierra y pavimentación, cambiando 600 casas por 3500 metros cubiertos de concreto que permanentemente son transitados por carros y personas que solo van de paso.

Mucho antes de ser construida esta Avenida, se levantó en 1892 la Iglesia de San José, que ahora está entre la Oriental y la Calle Ayacucho, una de las pocas edificaciones que permanecen intactas y no fue negociada. Entrar al templo, es sentir que el ruido y el corre corre de las personas que pasan o se encuentran en su fuente ya sin funcionar, se acaba y da paso a una tranquilidad que solo aprovechan personas de la tercera edad y uno que otro habitante de la calle que prácticamente vive en el atrio de la iglesia.

Este tramo que inicia su recorrido por San Antonio con la carrera 46 Avenida Oriental, a la calle 58 Avenida Alfonso López y la calle 44 Avenida San Juan, es el lugar de la variedad, hay comercio de toda clase, peluquerías, panaderías, restaurantes, hoteles, perfumerías, farmacias, tiendas naturistas y clínicas como la Soma, otro punto de encuentro en el que priman personas de pueblo, que vienen a la ciudad a visitar un familiar o hacer vueltas de salud.

“Así como en los pueblos la iglesia, plaza o taberna más conocida es el punto de encuentro para guiarse, muchos de los sitios de la Avenida Oriental también son el espacio indicado para luego dirigirse a realizar diligencias, salir de programa, pagar clubes, ir de compras, o recibir encomiendas”, afirma la historiadora Claudia Avendaño.

Ciertos lugares que hoy pertenecen a la avenida Oriental estaban creados antes, como la Clínica Soma, que nació en 1958 y representa para los antioqueños un símbolo de reconocimiento en el centro, pues ha prestado sus servicios a personas de todo el departamento, además cuenta con la reunión de personas de toda clase social y de estratos altos y bajos.

Sin embargo llegando más al norte esta culturalidad no es tan notable, pues en el Centro Comercial Camino Real, que está compuesto por almacenes reconocidos y marcas costosas, se encuentran personas de clase media, media- alta, que trabajan en los centros ejecutivos de la Avenida Oriental o que son atraídos por la exclusividad del pasaje que se diferencia de muchos de los que hay en el centro, por eso también es muy notable que quienes esperan sean señoras elegantes que todavía se reúnen en el centro para tomar un café o gente de pueblo que espera temporadas para tener las mejores prendas o lo más “exclusivo” según ellos.

Nombrando el Parque de San Antonio un punto de recreación, la Iglesia de San José un encuentro con la religión, la Clínica Soma un lugar para la salud y el Centro Comercial Camino Real una zona de consumo, se puede afirmar que en la Avenida Oriental se satisfacen necesidades básicas del hombre, además según una encuesta realizada por el periódico El Colombiano en el año 1997 allí están los lugares favoritos de encuentro, el parque obtuvo un porcentaje de 21.3%, la iglesia 1.3%, y el centro comercial 20% pues para los antioqueños y personas de otros departamentos y hasta países, estos son referentes de encuentro, además de otros sitios como la Cámara de Comercio con 4%, el Centro Comercial Villanueva, el edificio de Argos 0.7% y el Éxito de San Antonio con 5.3% de favoritismo para partir hacia algún lugar de la ciudad.

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