lunes, 10 de noviembre de 2008

Cómo comenzó eso del gimnasio en Medellín


Reportaje

Vestido de blanco de pies a cabeza y con la pinta de todo un deportista, gorra, buso amplio, sudadera y tenis, Francisco Ramírez en su Gimnasio Universal sentado en una silla con un cojín que lo espera todas las tardes para recordar un poco lo que fue su vida, me comienza a contar sobre sus inicios en el mundo deportivo y aunque son historias enredadas en las que siempre habla de un cura, su mamá y el ejército, hace entender que gracias a ellos logró tener su propio gimnasio y el amor por el ejercicio según él.

A sus 90 años sigue con ánimos para visitar el centro deportivo y moverse de un lado para otro, pero si estuviéramos en el siglo VI una persona de tanta edad no sería permitida en esta clase de recintos, pues para los griegos este era un lugar dedicado a la educación física de la juventud y a los atletas de profesión. Aunque no hace deporte si le gusta ver sus fotos pegadas por todas las paredes, que le recuerdan su cuerpo musculoso y los mejores años de su vida.

Confundiendo su propia imagen alzando una pesa hasta los hombros, dice que ese es Jesús crucificado, el primero en ayudarle a salir adelante e inspirarlo para conseguir lo que quería, además de su mamá, una mujer de pocos recursos quien un día a sus trece años lo llevo a la iglesia del pueblo donde nació, Santa Elena – Antioquia, allí el cura un hombre que le cogió cariño le enseño a leer y defenderse en el monte.

Así como Francisco comenzó a reconocer sus habilidades nadando, pescando y cazando en el campo, los griegos también utilizaban la naturaleza como lugar de entrenamiento en el que explanaban grandes terrenos para saltar, lanzar discos o jabalinas, creaban avenidas sombreadas por árboles para las carreras, espacios enarenados para las luchas y todo esto procurando crearlos junto a un río o torrente donde los jugadores pudieran bañarse.

Creció en una época de guerra y hambre, decidió internarse en el ejercito, para él no era nada difícil, pues siempre podía esconderse con habilidad entre la tierra y practicaba todo lo que de niño aprendió a hacer cuando junto a su batallón le tocaba quedarse días internado en algún monte del país, gracias a él comían y construían chozas donde se podían refugiar. Pero no fue mucho lo que duró en el ejército, por las envidias y amenazas decidió retirarse y pensar en su propio negocio.

Como había aprendido de planos y construcción, poco a poco fue creando lo que es ahora el Gimnasio Universal, ubicado en el centro de Medellín sobre la Avenida la Playa, y como los antiguos griegos crearon el primer centro del deporte y escuela de lucha al que llamaban palestra y le daba importancia a toda metrópoli, él también le dio un valor agregado a la ciudad con su primer gimnasio donde enseñaba defensa personal.
Así, el primer señor Colombia quien representó al país en Canadá y ganó por su cuerpo torneado, grueso y con los mejores músculos ante el resto de fisicoculturistas del mundo, inició en 1953 un gimnasio empírico con pesas y aparatos que imitaba de lo que veía en otros lugares, fabricados con yuca, papa, madera, hierro, cemento, barro y adobes, comenzó una moda ligada al buen estado físico, salud y belleza de las personas invadiendo la ciudad entera.

Es tal la competencia que desde la misma época en que Francisco compraba y miraba nuevas formas de crear gimnasios, ya se veía el emporio que iría creciendo, los más ricos de la ciudad iban a otros países a conseguir patrocinios y maquinas modernas, tanto que llegó a ser amenazado por los grandes fundadores de este negocio en Bogotá y otras ciudades de Colombia.

Gimnasios como AP- Athletic People, Bodytech, Gold Gim, Dinamo, Forma, El Molino, Flex, Forza, Laureles, La América, Laureles, Magnum, Milenio, Olimpus, Santillana, Sport Gym, y Uros, son grandes sedes que tienen sucursales por varios de los barrios de Medellín y hacen de estos lugares una moda o necesidad que se encuentra a la vuelta de la esquina, pues una casa bien dotada de maquinas y un instructor, puede ser perfectamente un buen lugar de acondicionamiento físico.

La ciudad se lleno de competencia y la poca diferencia es que en los tiempos de Francisco y sus pocos pero fuertes rivales eran familias, pues su segundo competidor fue después de 35 años en 1988, el Gimnasio UROS ubicado en el barrio Estadio, como una necesidad de negocio. Ahora los grandes monstruos del ejercicio son solo sucursales de otros países como Estados Unidos y Europa entera.

Es tanta la acogida de estos centros del deporte que hasta las empresas lo ven como una necesidad para el tan alto número de empleados que registran deficiencias en su sistema cardiovascular, respiratorio o motor, en los chequeos médicos anuales. Es el caso de la empresa Protección, donde dan facilidades a su personal e insisten en la importancia del deporte, para que asistan con descuentos y beneficios a gimnasios de toda la ciudad, y así evitar males o dolores que se pueden presentar por la poca actividad física.

Francisco daba clases a personas tan reconocidas como el general Rojas Pinilla y el ejercicio era un lujo para las personas, pues no se conocían enfermedades como el estrés, sedentarismo, obesidad y otras a las que va llevando la necesidad del dinero, trabajo y crecimiento de la ciudad, antes las labores en el campo no dejaban que las personas sintieran tantos males y el día a día era menos tensionante, actualmente el gimnasio se ha convertido en una necesidad para muchos y es para toda clase de personas sin importar clase social.

2 comentarios:

Unknown dijo...

Asį era "Pacho". Dios lo tenga en su gloria.Cordial saludo para Fabiola,Dora y Leonia

ccaraluna70 dijo...

Así como forjó su cuerpo atlético, forjó igualmente una familia que lo recordará por siempre porque el cariño hacia Pacho será imperecedero. Dios le conceda el descanso eterno y brille pará él la luz perpetua. Entre tanto, envío mis saludos a Fabiola, Dora, Leonia y demás miembros de la familia Ospina Castrillón a la que Pacho permaneció ligado hasta el día de su partida.